La Esencia
Fuerza que da vida a todo cuanto existe y que solo los dotados pueden tocar, a cambio de la suya.
Descripción
La esencia es lo que hace latir los corazones y correr el tiempo. Mueve las fuerzas que gobiernan el mundo y mantiene el equilibrio entre ellas. Está en todo lo que vive y en todo lo que cambia.
La mayoría de los mortales vive de ella sin poder tocarla nunca. Los dotados nacen con algo que les permite sentirla y moverla: eso es El Don. Nadie sabe por qué lo traen unos pocos y no los demás. Tampoco los maestros del Colegio de Magos de Vesper han dado con la respuesta.
Reglas y límites
Un hechizo toma la esencia y la concentra en un fin: una llama, una herida cerrada, una voz oída a leguas de distancia. Para moverla hace falta fuerza, y esa fuerza tiene que salir de alguna parte.
Sale del propio lanzador. Su cuerpo guarda la esencia que lo mantiene vivo, y cada hechizo gasta una parte. Por eso envejece quien lanza: pierde algo de lo que le hace vivir y del tiempo que le quedaba.
La esencia de un ser también puede cambiar sin que nadie lance nada, y el cambio puede quedar. Los hesmeritas son la prueba: su esencia se alteró en Hesmar, y esa alteración pasó a sus hijos. El don no se hereda, pero este cambio sí.
La esencia tiende a su forma natural. Un cambio solo pasa entero a los hijos cuando los dos padres lo llevan. Si lo lleva uno solo, el niño nace con la esencia corriente y conserva a lo sumo unas marcas en la piel. Así ocurre con los hesmeritas y con los drocanis, cuya esencia lleva la huella de la de un dragón.
Cuánto se gasta depende de lo que se pide, de la dote del lanzador y de su canalización. Lo que no cambia es la regla: tocar el equilibrio del mundo siempre se paga, y siempre lo paga quien lo toca.
Relacionado
- El Don
- Magia
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